puedo recordar mi complejo más antiguo,
pensaba que todos en la escuela, en mi casa, por ahí, tenían una determinada configuración de rasgos por las cuales conocerse y darse nombres, salvo yo, que solamente tenía nariz, ojos, boca, cejas, mejillas pero no -lo que se dice- un rostro
me miraba al espejo horas ¿cómo me reconocerían a mí?
de esa angustia temprana vino a salvarme mi primera gran conquista intelectual
comprendí que si yo era la única sin cara, entonces sería de entre todos la persona más fácil de reconocer en el mundo
¡oh muchacho! ¡el alivio!




Apuesto a que yo la hubiera reconocido!
Vaya primera conquista!
Admirable.
Algunos chotos aún de grandes no logran reconocer su rasgo distintivo!