apocryphus

per fas et nefas

Archivos para y su disciplina

entrevista imaginaria con la mujer del antigiro

yo solamente examino lo que siento y lo pongo en palabras mías para vos

y nunca me equivoco sobre lo que siento porque, en estas cuestiones, la verdad es tan válida como el error

había una vez, en un reino muy lejano

decime, a tu criterio,
¿cuál sería el pecado capital de la humanidad?

me refiero al error fundamental del cual se derivan todos los demás que cometemos habitualmente en sociedad

- un Alguien -

los que no son naturales son adquiridos

yo recuerdo muy bien la entrevista de selección cuando dijiste que te sentías perfectamente capacitada para ser Jefe de hombres y que no tenía que preocuparnos el que fueras mujer,
porque ser mujer -en realidad- era tu gran ventaja frente al otro candidato

fue, de las cosas que dijiste, la que más me impactó,
y los cinco te votamos pero yo lo hice más que nada por esto 

- Jefe F* -

con la alegre complicidad del aire

supernumerario del Código para las deudas de honor

te apuesto que en estos cuarenta días que faltan hasta diciembre, no podés rendir las cinco materias que te faltan para recibirte.

- un Perdedor -

asegurando una llegada antes de partir

considerar múltiples aspectos de un problema -hasta los menos cercanos- no debe confundirse con aumentar la complejidad de las cosas,
reunir todos los datos para poder ordenarlos lleva más esfuerzo sistematizador, pero aclara y simplifica
en tanto que circunscribirse a lo obvio deja intacta y latiendo a la madeja de las tripas de la cuestión 

las líneas rectas son más cortas

pero la mejor solución no es la menos larga, sino la más simple

el rojo es para los diablos (ii)

no intentes reir último sin asegurarte primero que sea la acción final.

- ego -

un poco de lo que ordena

¿acaso habéis sido entorpecidos por la información?

- el Orden del Mundo Intelectual -

un ejemplo de sí mismo

siempre es conmovedor

advertir que cesan los sueños

cuando sabemos que soñamos.

para el caso de algunos absolutos

intenté identificar, de entre todos, cuál ha sido mi deseo más intenso,

y verdaderamente es muy complicado el cálculo.

entonces, para no renunciar del todo, tracé la extensión de mis deseos,

esto es,

los que aparecieron más temprano o duraron más tiempo.

y así fue muy fácil distinguirlos, porque hay dos cosas que he venido queriendo casi desde que me acuerdo.

la más antigua es leer, y la otra es

revancha.

ella espera a todos los nacidos

quien, como yo,  no quiera morir,

que piense que la idea de la muerte no puede disimular el hecho de que, mientras estamos siendo,

nos sentimos desde siempre

y somos para siempre.

con ustedes, las noticias

la fluctuación entre el estado de optimismo y el de profundo pesimismo depende, no diré de la personalidad de cada uno, sino de cuán convencidos estén de que creer en las cosas les asegurará la existencia.

las anticipaciones, el cosquilleo en el estómago, el desaliento delirante, la bronca, el ánimo en vilo, y hasta el envilecimiento, pueden ser colaterales de una percepción tan poco real como contundente.

y contundente es gracioso en este contexto, si,
ja ja

está bien, ya lo sabíamos, pero y qué.

si mientras dura no deja de ser bueno o malo para cada uno.

y aunque mañana será mi turno, hoy por hoy no estoy invitada,
mejor sírvanse ustedes.

ruge, aúlla, grita

porque no estoy en silencio cuando me quedo callada

nada por aquí, nada por allá

a veces me pregunto por esta magia de sentirnos distintos siendo los mismos.

en cada bifurcación, en cada trayectoria, en cada opción incorporada, hay una inmediatez cuya sustancia, a pesar de evidente, irremediablemente veo desleída antes de poderla asir.

yo simplemente me alegro con las experiencias buenas, y negocio con las malas, porque

dar cuenta de lo anterior y lo posterior, o de lo de afuera y lo de adentro, es intentar una explicación que, licuada en el álgebra de los axiomas, nunca tiene de donde prenderse.

o en último extremo, es sólo eso lo que de las experiencias,

aprendí.

al menos es lo que parece

no es fácil convencer a los demás, pero tampoco es muy difícil.

todo depende de los recursos que se tengan, pero con mayor frecuencia el factor a considerar es cuánto vale arriesgar el propio convencimiento.

por ello, los que no encuentran costo en dudar de lo que creen, sino en creer erradamente,

son los que lideran el convencimiento del resto.

con el correlato de la banal existencia

una vez afirmé que lo inexistente es invisible,

y entonces vinieron los filósofos a contradecirme.

el rojo es para los diablos (i)

quisiera que mejorara tu entendimiento de la lógica de la situación.

no podés cometer el mismo abuso que te designaron para controlar que no ocurra, no podés siquiera pensar en cometerlo y menos contármelo a mí.

no, no es cierto, no todo se dice por sinceridad ni yo lo escucho porque me tengan ustedes confianza, hay cosas que se dicen porque quien las dice no tiene vergüenza.

y yo te digo que me avergüenza ser tu Jefe.

- ego -

profecías de autocumplimiento asegurado

es tan cómodo ceder a la dificultad que renunciar se parece a veces a lo absoluto de un determinismo preanunciado,

y no al miedo.

ni al cansancio.

pero cuando se sabe soñar se entiende otra irreversibilidad,

la cristalización en hierro de una historia de elecciones privilegiadas aún más determinada que cualquier polaridad.

hacer lo que se tiene que hacer siempre es más fácil que resignarse.

del manual de sacrificios para manejarse correctamente en la vida

no soy malvada.

cuando nos dan menos de lo que queremos, sufrimos que no alcance, y por lo que falta.

hasta que un día, en una inflexión de mecanismos desconocidos, lo que teníamos incompletamente empieza a sobrar,

entonces transmuta el dolor de esa insuficiencia al de ser agentes de su demolición.

aprietan tanto los dientes de la culpa que es una forma de renovarse en la victimización.

sabiéndolo como lo sé desde siempre, no es sino por generosidad que sigo aceptando cometer otras veces desde el principio la misma equivocación.

es que yo soy muy buena.

el más reciente de los vicios humanos antiguos

siempre fui tolerante con las debilidades de los demás,

siempre que pude me rehusé a dar consejos, y últimamente me abstengo hasta de dar opiniones espontáneas.

los susceptibles a la tenacidad en el error cuentan con mi más sincera simpatía, así como definitivamente aborrezco a los gerenciadores de la optimización ajena.

la irreverencia de los traficantes de los algoritmos del éxito, la invasión de los alquimistas de las verdaderas creencias, los doradores y adoradores, deben contrarrestrarse con alguna adicción rebelde.

cada quien tiene derecho a elegir su propia forma de fracaso.

excusas para hablar demasiado

cada uno elige lo que quiere decir, tanto como lo que quiere escuchar.

entonces ¿en qué contexto juzgaremos la validez de lo dicho o lo escuchado?

pensemos que nadie renuncia a un bien sino con la esperanza de recibir uno mejor, y nadie acepta un mal sino con la esperanza de evitar uno mayor.

por eso yo digo:

ni yo me merezco a vos, ni vos te merecés a mí.

estableciendo la diversidad del inventario

no te alteres ni vayas a la confrontación por cada cosa que te digan, porque así no se gana el juego.

tenés que aprender a elegir tus enemigos.

- Jefe Honoris Causa -

la naturaleza no recíproca del conocimiento natural

¿acaso debe tolerarse el desorden?

- el Orden del Mundo Regulado -

libro de quejas a vuestra disposición

estoy empezando a creer que, aunque lo parezcas,

definitivamente no sos un ángel.

- Persona Random -

las reglas no escritas no obligan a prohibirse

cuando fue mi turno de aprender hice muchas cosas que luego, subiendo posiciones en la jerarquía, ya no fueron mis tareas.

sin embargo nunca, en ningún reglamento, encontré una regla que prohibiera a un jefe ensuciarse un poco las manos.

así que cada vez que puedo, y para horror de los otros jefes, dejo el escritorio y pongo las manos en el principio, en la fosa.

pero voy con el atuendo costoso de todos los días, no hay ninguna necesidad de que si me ensucio, lo haga como un operario cualquiera.

lucidez no significa disolver lo oscuro

aún cuando lo pienso mucho no consigo dilucidar algunas cosas.

si yo digo a los demás, y completamente convencida, que no es que sea indiferente a la importancia que le dan a todo, sino que tolero sus desniveles sin desbordes emotivos, pero en realidad fuera el caso que me complace y me queda confortable serles fría,

¿cuál es el defecto entonces?

¿la indiferencia o el intentar disfrazarla?

y no es que desee eventualmente cambiar o dejar de fingir ante los demás, pero me interesa mucho saberlo, porque no es lo mismo engañarse que fingir ante uno mismo.

una máxima minimalista

la verdad está en lo obrado

- Giambattista Vico -

conocerse es el primer paso para entender al oponente

desde que recuerdo, desde siempre, me ha frustrado sentir el terrible calor de la sangre en la cara.
tuve que entrenar una actitud preventiva para que, al dirigirme a otros o los demás a mí, o al percatarme de que me miran, se diluya la ráfaga en una máscara pálida.
todavía hoy, sin poder evitarlo del todo, perfecciono el arte de disfrazar de ira a la vergüenza,

cuando enrojezco porque fue detectada la mentira que me guarda un secreto, aunque no descubran el secreto, y
cuando me enfrenta un inferior, aunque sea del todo evidente que no podrá conmover mi posición.

pero existen casos en que me dejo espontánea,
he podido confirmar que no es una desventaja,
para nada.