apocryphus

per fas et nefas

la cuaresma del caníbal

a la educación represiva se culpará por la líbido selectiva, pero Superego no acusa ya que sus mandantes han decidido que no deja de haber un filo de ventaja en no desear sin antes desear.

por la anorgasmia, en cambio, Ello y Ego sólo quedarán satisfechos con la máxima condena, y en consecuencia Superego acusa, y acusa y acusa, y peticiona linchar.

 

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cenizas a las cenizas

¡no podés tener esas dudas!

no podés negar que sos su hija, sos igual, sí, igual, y no importa que no te parezcas cuando sos igual.

sos como era él,
siempre se nota cuando estás.

– primo –

carnevil

durante muchos años no pude resignarme a una vida real que no fuera como la de los libros.

por ese entonces había veces en que, cuando la ocasión coincidía, actuaba o hablaba yo con las exactas líneas de las personas literarias, y después esperaba.
pero las personas de carne nunca parecieron entender y -¡frustración tras frustración!- los párrafos que les correspondían se desperdiciaron,
esa obstinada voluntad de obrar con su tonta libertad vaciaba lo que decían y hacían de todos mis significados.

ya hace muchos años que las personas de carne tienen mis libros cerrados.

 

 

esqueleto de stalker

me despierto de soñar contigo,
y un espíritu en mis pies
me ha conducido -¿quién sabe cómo?-
a la ventana de tu habitación, mi vida.

– Percy Bysshe Shelley –

en defensa de la confabulación

¿acaso no pueden los errores ocasionar algunos cambios afortunados?

– el Orden del Mundo Natural –

intención e intensión

entonces fue que le dije que era lógico que su comportamiento generara tu reacción, porque el hecho de que él sea el dueño del estudio no te hace su empleada.

fíjese -le dije- con lo acostumbrada que está G* a mandar, lo extraño es que no le haya gritado a usted mucho antes.

– abogadamiga –

you gon´ get some

las leyes crean la clase de jefes regulados que yo -al final y como consecuencia de todo- quise ser.

jefes que no sé si realmente podemos ser llamados jefes, porque sólo somos necesarios para actuar lo que debe ser hecho según la letra, porque sólo estamos para que nuestras bocas pronuncien lo que las letras hayan decidido decir, porque sólo existimos para que las letras tengan el ceremonial de su validez.

así pensado, hoy no soy sino una abstracción de jefe, pero antes fui más de una vez y en más de un modo una jefe con todo el poder para hacer, decidir y decir.
y cuando lo fui, cada vez fue salvaje y emocionante para mí, aunque vomitara sangre.